El Negro Pitingo: la historia del brujo más malero de Morropón
En Morropón, Piura, todavía se cuenta la historia de un hombre al que muchos temían y al que otros tantos siguen visitando, décadas después de su muerte.

El hombre detrás del apodo
Se llamaba Maximiliano Espinoza Mocarro, pero en Morropón todos lo conocieron como el Negro Pitingo. «Pitingo» viene del caló, la lengua romaní, y significa algo así como presumido, vanidoso o engreído.
Vivió en La Pilca, se casó con Santos Cornejo Cienfuegos y tuvo varios hijos. Era, según los relatos, «maestro» de las mujeres de las haciendas: les leía las cartas y hacía «trabajitos» relacionados con el amor, como conseguir que sus esposos no las abandonaran.
El brujo que tomaba forma de animal
Se decía que por las noches podía convertirse en un enorme chancho para entrar a los sembríos y destrozarlos. También podía convertirse en puma, zorro o macanche.
Y cuando alguien intentaba perseguirlo, podía transformarse en una picota o incluso en una piedra, para despistarlos.
La mula que le advertía el peligro
Pitingo no andaba solo. Cuentan que tenía una mula que parecía saber cuándo estaba en peligro: cuando el animal se detenía en seco y golpeaba el suelo con sus pezuñas, Pitingo entendía que debía escapar.
Según el relato que se conserva en Morropón, esa mula desapareció el mismo día en que murió Pitingo, y nadie volvió a saber de ella.

La sombra que hacía sus propios trabajos
Una de las historias más extrañas sobre Pitingo asegura que podía estar en dos lugares a la vez: mientras él hacía un hechizo en un sitio, su propia sombra podía realizar una mesada en otro lugar distinto, lejos de donde él estaba.
Siete brujos y tres muertes
Se cuenta que siete brujos se propusieron acabar con él, pero que Pitingo resucitó tres veces. Cada uno de sus trabajos, dicen quienes los recuerdan, podía durar entre cinco y seis horas, con san pedro, velas negras, muñecos de hechicería y perfumes como el «sígueme-sígueme».
La libreta que ardió en el fuego
Después de su muerte, su viuda guardó un pequeño cuadernillo con los nombres de sus clientes. Según el relato, solo un hombre, al que llamaban Pedro, era capaz de descifrar su letra. Cuando por fin logró leerlo, lo arrojó al fuego.
Una tumba rodeada de misterio
Su historia sigue viva hasta hoy. En mayo de 2023, Buena Pepa reportó que la tumba de Pitingo, en el Cementerio San Isidro de Morropón, recibía visitas constantes de personas que dejaban ofrendas: agua florida, agua de Kananga, perfume tabú y velas blancas y negras.
Llegaban visitantes de otros lugares, incluso desde Ecuador. El desorden que generaban esas visitas llevó a los trabajadores del cementerio a sellar el nicho con cemento.
Estas historias forman parte de los relatos y creencias transmitidos en Morropón; sus supuestos poderes sobrenaturales no están comprobados.

¿Conocías la historia del Negro Pitingo?
Piura Oculta
Fuentes consultadas
- Buena Pepa: «Negro Pitingo, el brujo de la sierra de Piura» (mayo de 2023)
- Héctor Gómez Navarro, Literatura tradicional en el norte de Perú, Universidad de Oviedo, pp. 462–466. Recoge testimonios de Morropón y referencias al libro El Pitingo y otros cuentos, de Carlos Espinoza León (2006).

